Subaru Outback 2.0D Lineartronic

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La versión con motor boxer diesel de 150 CV y cambio Lineartronic es eficaz en terreno resbaladizo y tiene un consumo razonable.

Las dos décadas de existencia del Subaru Outback en el mercado a lo largo de cuatro generaciones ha servido para que el fabricante japonés haya dado con una fórmula acertada para un coche polivalente destinado a quienes llevan una vida activa con la práctica de deportes al aire libre.
Por capacidad de carga (559 litros, 47 de ellos en un hueco bajo el suelo) y por el sistema de tracción total permanente, este coche es muy recomendable para las personas que circulan de forma habitual por carreteras con firme deslizante por lluvia o nieve, e incluso para quienes hacen alguna salida fuera del asfalto, pues cuenta con una altura libre al suelo de 200 milímetros.
El Subaru Outback, que ha sido renovado en profundidad hace un año, es un gran desconocido en España, no así en los países del norte de Europa o en Canadá, donde ha dejado probada su eficacia sobre superficies resbaladizas. A ello hay que sumar un interior refinado, con buenas terminaciones y calidad Premium, y una buena insonorización que permite realizar largos viajes con un grado de confort muy elevado.
De aspecto exterior robusto y líneas elegantes, este coche tiene poco que envidiar a modelos de similares características que llenan los aparcamientos de las estaciones de esquí, sobre todo en comportamiento dinámico y aptitudes para circular fuera del asfalto, porque además del sistema de tracción total permanente asimétrica que tantas alegrías ha dado a Subaru en competición, el Outback añade un botón X-Mode junto a la palanca del cambio que incluye un eficaz control de descenso (hasta 20 km/h).
Pero la mayor satisfacción del un Subaru Outback la tienes cuando el asfalto pasa del habitual color negro a un blanco que oculta la carretera y compromete el agarre. En ese momento, los vehículos con tracción simple se paran a poner cadenas, y el Subaru sigue avanzando con una tranquilidad increíble. Combinado con unos neumáticos ‘M+S’ o unos de invierno para zonas con climatología dura, resulta perfecto.
El motor 2.0 bóxer diesel de 150 CV se puede pedir con caja de cambios manual de seis velocidades en acabados Sport (desde 29.900€ con campaña promocional) y Executive (desde 33.100 euros), y también con la caja automática Lineartronic en acabado Executive (desde 35.200 euros, es decir, 2.100 euros más que el manual) y Executive Plus (desde 36.900 euros).
Para los más puristas está el motor de gasolina 2.5i que viene con el cambio Lineartronic de serie en tres acabados: Sport (31.150€), Executive (35.200€) y Executive Plus (36.900€). Curiosamente, son los mismos precios en los dos combustibles -el diesel tiene un impuesto de matriculación del 4,75% frente al 9,75% del gasolina-, ahora hay que pensar la utilización que se va a dar al coche y tomar una decisión.
En nuestra prueba hemos tenido la ocasión de realizar un viaje largo con el 2.0D, que ha mostrado unasgrandes cualidades ruteras, tanto en carreteras amplias y autovías, como en revirados trazados de montaña, donde se desenvuelve muy bien gracias al eficaz sistema de tracción integral, ideal para tomar curvas rápidas con total seguridad.
El consumo medio en los viajes ha rondado los 6,3 litros, una cifra muy buena teniendo en cuenta que el fabricante homologa 6,1 litros para la versión con cambio automático, y no hemos rodado a un ritmo normal, sin intentar hacer consumos.
Este motor es una auténtica maravilla por suavidad de funcionamiento y por la forma en que entrega la potencia, un total de 150 CV, suficientes para mover el coche con soltura, incluso a plena carga, y cuenta con un par máximo de 350 Nm disponible entre 1.600 y 2.800 rpm, un margen muy amplio para que recupere con facilidad.
El cambio automático Lineartronic de seis velocidades encaja perfectamente con la filosofía del coche y ha mejorado respecto a la versión anterior con una nueva unidad de control y una bomba que contribuye a reducir el resbalamiento mecánico y las vibraciones. Aunque sigue siendo un cambio por variador continuo, la verdad es que apenas se nota –salvo en fuertes aceleraciones- y la posibilidad de manejarlo desde las levas que hay tras el volante facilita mucho las cosas en carreteras de curvas y bajando puertos para tener el control en todo momento.
En materia de seguridad viene muy bien equipado, con asistente de cambio involuntario de carril y control de velocidad de crucero adaptativo. La única pega que le ponemos al coche es que el pitido de aviso está sonando continuamente cuando te acercas un poco a la línea del carril o se introduce un vehículo en la ‘zona de seguridad’ con el control de crucero activado.
Por este precio hay pocos coches con este nivel de equipamiento y esta calidad de conducción. Por ejemplo, un Volkswagen Passat Alltrack 2.0 TDI 190 CV con sistema de tracción 4Motion y cambio DSG de 6 velocidades sale por 43.075€ (precio de tarifa sin promociones), que es algo más potente, pero es una suma considerable la que hay que desembolsar, y si nos vamos a un Audi A6 Allroad 3.0 TDI 218 CV quattro S tronic de 7 velocidades, la factura asciende a 63.400€. El rival más directo lo tiene en elSkoda Scout, un vehículo polivalente que con el motor 2.0 TDI de 150 CV cuesta 30.400 euros.
FUENTE José A. Pradoswww.vidapremium.com
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Autor: SUBARU Cádiz

Servicio/Agente de SUBARU en CADIZ a través de la Concesión SILES 4x4

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