Subaru Impreza: la seguridad por delante

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El Subaru Impreza vuelve cuatro años después

Una sola versión gasolina de 114 CV, con tracción total y cambio automático

Destaca por seguridad, con la tercera generación del EyeSight

Interior muy amplio, maletero más justo con 385 litros como máximo

Vea aquí una fotogalería del nuevo Subaru Impreza

Nacido en 1992, el Subaru Impreza se hizo un hueco en el imaginario colectivo gracias al Mundial de Rallyes, campeonato en el que se estrenó en 1994 y donde conquistó tres títulos de pilotos y otros tantos de constructores. Por supuesto, también han ayudado los 3,5 millones de unidades vendidas desde entonces en el mundo, 250.000 de ellas en Europa y 5.500 en España.

El dato español llega hasta 2014, ya que la marca no quiso traer a nuestro mercado la cuarta generación del Impreza. Sí lo ha hecho ahora con el nuevo modelo, el primero de la casa en estrenar la plataforma global de Subaru que también ha recibido el XV. Aunque ojo, la deportividad que podrían tener en mente los más aficionados ha pasado a un segundo plano. Quien quiera recuperar el espíritu de aquellos coches de rallyes tiene que mirar hacia el WRX STI. El Impreza queda ahora como un compacto singular por su técnica, muy bien equipado y especialmente dotado en elementos de seguridad.

Con respecto al anterior Impreza, el nuevo modelo (ofrecido sólo con cinco puertas) es ligeramente más largo (+45 mm) y crece hasta los 4,46 metros; ancho (+35 mm) y bajo (-10 mm). La batalla también crece en 25 mm, hasta los 2,67 metros. El estirón parece más grande porque la nueva plataforma también ha permitido recolocar el interior y dar mucho más espacio a los ocupantes en todos los niveles, incluso para los pies. El maletero, en cambio, se antoja justito: entre 310 y 385 litros según llevemos rueda de repuesto de la misma medida que el resto o un kit antipinchazos. El depósito de combustible tiene ahora 50 litros, cinco menos que antes. Es decir, menos peso pero también menos autonomía.

El habitáculo ya no respira el aire triste de coches japoneses pasados. Sigue habiendo ajustes sólidos y de calidad, pero ahora también hay colori. En concreto, el conductor del Impreza dispone de tres pantallas digitales para informarse e interactuar. La que está entre los relojes, hay otra más pequeña en la parte superior de la consola que informa sobre la climatización y las funciones de seguridad; y por último, la más grande (con 6,5 u 8 pulgadas) que regula el sistema de información, navegación y entretenimiento. Todas las funciones principales se pueden activar mediante la voz y podemos usar nuestro móvil, con la gran mayoría de sus contenidos) a través de las aplicaciones Apple Car Paly, Android Auto o la propia de la marca. Por eso, en el equipamiento no está disponible el navegador

Más rigidez, menos vibraciones

Además de estrenar plataforma, Subaru también ha intensificado el empleo de aceros de muy alta resistencia o materiales ligeros como el aluminio en el capó delantero. Motor y cambio también han sido aligerados. Al final, te encuentras con un coche mucho más sólido (la rigidez aumenta un mínimo de un 70%), preciso, refinado y seguro. Tanto como para haber sido el modelo que ha logrado la puntuación más alta de la historia en las pruebas de choque en Japón, mientras que en Europa alcanzó las cinco estrellas EuroNCAP.

Para ello es decisivo la configuración bóxer (con los cilindros opuestos) del motor ya que no solo rebaja el centro de gravedad, reduce las vibraciones y mejora la estabilidad. También permite diseñar un bloque motor/cambio que, en caso de accidente, se desplaza hacia el suelo evitando daños a los ocupantes.

El Impreza se comercializa en España con una sola versión en cuanto a mecánica: motor de 1.4 litros y 116 caballos, tracción total y cambio de variador continuo.Este último, según aseguran en la marca, es imprescindible para poder implementar los sistemas de seguridad que incluye el denominado EyeSight. El consumo medio homologado mínimo es de 6,2 litros. Después de una breve toma de contacto con el coche de unos 60 kilómetros alternando todo tipo de vías, piense mejor en un litro más, y no estaría nada mal.

Al volante, la visibilidad es excelente y para ello se han añadido pequeñas ventanas en los extremos, aparte de reducir el grosor del pilar delantero. Hay una buena cantidad de botones, la gran mayoría colocados donde se espera. En marcha, encontramos un motor voluntarioso que encajaría mejor con otro tipo de cambio. En aceleraciones muy intensas, el Lineartronic sigue provocando una cierta descompensación entre la velocidad del coche y el giro del motor aunque se ha reducido el ansia por ponerse al máximo de revoluciones. Una solución sería introducir un programa con distintas relaciones prefijadas.

Dos versiones muy bien equipadas

Con esa arquitectura mecánica, es difícil poner en apuros al chasis, que se apoya en el conseguido diseño de las suspensiones, en una dirección muy buena y en estrategias como fijar la barra estabilizadora trasera a la propia carrocería. Esto permite que el Impreza sea un coche confortable, pero también eficaz cuando se le exige. Por eso, además de las ventajas de la tracción total cuenta con dos sistemas que optimizan la adherencia. Uno reparte el par entre las ruedas de cada eje, el otro frena las interiores en la curva para reducir al mínimo el subviraje delantero.

Subaru comercializa el coche en dos acabados: Sport y S-Executive, con unos precios realmente bueno ya que ambos llevan de serie casi todos los sistemas de seguridad disponibles. Por lo menos, los nueve que forman la tercera evolución del EyeSight: aviso de colisión, frenada pre-colisión, asistencia a la frenada pre-colisión, control de crucero y de crucero adaptativo, aviso de salida del carril, permanencia en el carril, control del acelerador, aviso de derrapado y aviso de avance del coche delantero. Además, viene con siete airbags, llantas de 16 pulgas (con unos horribles tapacubos de plástico), reposacabezas activos, control dinámico de comportamiento del vehículo VDC, anclajes ISOFIX, pilotos traseros de LED, sistema HBA de ayuda al cambio de luces largas/cortas, climatizador automático con filtro antipolvo, ordenador de a bordo y freno de mano eléctrico con asistente en rampa.

El acabado Executive añade faros LED adaptativos, antiniebla delanteros, retrovisores exteriores eléctricos plegables y térmicos, llantas de aleación de 17″, asientos delanteros calefactables, volante y palanca de cambios forrados en cuero, climatizador bizona con activación por voz, sistema de información y entretenimiento Subaru Starlink, cámara de visión trasera, aviso de ángulo muerto y de tráfico trasero.

Los precios de venta, incluida campaña de lanzamiento son de 20.400 euros en la versión Sport y 23.200 euros en la Executive. También se puede pedir una adaptación que permite circular con GLP además de gasolina. Tiene un coste adicional de 1.750 euros. La garantía es de

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